SEÑORA TORTUGA - CAMBIAR NUESTRA DEMOCRACIA
Había una vez una tortuga muy inconforme con la
democracia que le había tocado a su país,
y que en consecuencia no hacía otra cosa que lamentarse.
Estaba realmente harta de andar viendo cómo era posible
que en las votaciones por todo el mundo,
la mayoría de las personas que habitaban este país no pensaran con conciencia en
el elegir algo mejor, ella caminaba y caminaba con su caparazón a cuesta,
siempre pensaba en aquello que tanto la angustiaba.
Su más profundo deseo era poder hacer algo grande para
ayudar a darle solución a esto que la tenía pensativa y muy preocupada, y que
en realidad estaba afectando a una
cuidad completa la cual no se daba gran cantidad de cuenta.
Un día un águila que venía de otro país a visitar y a conocer esta hermosa ciudad por
unos cuantos días y un día haciendo un tour se tropezó con la tortuga, en este
gran momento se hicieron grandes amigas y donde pudieron establecer una linda amistad
la cual le ayudaría mucho a la tortuga con todo lo que ella quería hacer para tratar de darle una solución a la
democracia de su país.
A medida de que se fueron conociendo poco a poco, la
tortuga seguía con su plan, hasta que un día decisión contarle todo a el águila,
le conto que en el país de ella había una democracia demasiado mala y corrupta
ya que el gobierno nunca cumplía con las propuestas que hacía y nunca ayudaba a
los demás como decía, no había una mejoría y ella de una manera muy Extrañada la miro
pero accedió a ayudar con aquel plan de
lo que le pareció algo muy maravilloso a la tortuga y la cual quedo muy feliz y
animada para seguir.
La tortuga estaba maravillada con aquello, Era como si estuviese
ya por fin haciendo algo realmente maravilloso para que su ciudad tuviera una
buena democracia, porque sabía que el águila
era muy inteligente y le daría mucho apoyo para lograr algo.
Llego un momento
en el que ella por sí misma pensó que
debía estar maravillando y siendo la envidia del resto de los animales, que
siempre la miraban con cierta compasión porque ella era muy pobre.
-Si pudiera hacerlo por mí misma –pensó. –Águila, vi cómo
interactúas con las demás personas, ahora déjame hacerlo a mi sola, así podre
ver que tanto he aprendió de ti, y el águila feliz le dijo de inmediato que sí.
Al poco tiempo llego la tortuga muy triste a contarle a
el águila lo que había sucedido, le conto que las personas no la escuchan y que
no les importaba nada sobre el tema.
Más extrañada que al inicio el águila le explicó que no
siempre todos y todas entienden las cosas bien y muchas veces no saben escuchar
hasta que muy tarde se dan cuenta de la realidad y ya no pueden dar marcha atrás
No obstante, tanta fue la insistencia de
la tortuga, que el águila decidió soltarla, solo para ver cómo iba a seguir con
algo que no funcionaria.
Mientras descendía, la tortuga había comprendido su
error, de haber dañado su linda amistad con el águila solo por tratar de hacer
algo bueno que jamás iba a pasar, ella mucho tiempo después pesaba en que Desear
y atreverse a hacer algo que estaba más allá de sus capacidades le había
costado la vida, una vida que vista desde esa perspectiva ya no le parecía tan
mala.
Ese mismo razonamiento fue hecho por el águila, que
contrario a la tortuga se sentía muy satisfecha y conforme con lo poco que le
pudo ayudar y hacer entender a ella.
FIN.
Isabella Ocampo Correa 11º
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